1998 – Escribe Jaime Jaramillo Escobar en la introducción del libro Última Página:
«La beligerancia de Gonzalo Arango hizo que desperdiciara mucho esfuerzo en discutir y pelear con quienes le salían al paso, a fin de provocarle. Ellos conseguían figurar en sus diatribas, y con esta táctica de golpes bajos le restaban fuerza al campeón. No hay que aceptar todos los desafíos.
La mayoría son rastreros. Pero la vida de Gonzalo era de combate. Un gladiador. Por eso admiraba a los púgiles, los bandidos y los santos.»
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